
Si hay un disco que marcó un antes y un después en la historia de la música electrónica es el Screamadelica de la formación Primal Scream, que apareció en 1991, casi al mismo tiempo que ese otro pilar fundamental que es Blue Lines de Massive Attack.

Esta formación fue fundada por Bobbie Gillespie, ex batería de The Jesus And Mary Chain, que sentía un gran amor por el rock psicodélico, estilo que marcó los dos primeros trabajos del grupo, Sonic Flower Groove y Primal Scream, pero las malas críticas recibidas por este último disco, llevó a los escoceses a cambiar el registro en su siguiente trabajo, y vaya si acertaron, ya que dieron a luz a una obra que cambiaria la historia del rock y la música electrónica para siempre, demostrando que no estamos ante dos elementos antagónicos, sino que pueden fusionarse para dar lugar a sonidos de calidad. La verdad es que este disco no solo les devolvió la confianza de la crítica y del público que les seguía, sino que hizo que ganará adeptos entre los fans más acérrimos de la electrónica.

La verdad es que no se puede negar la influencia que tuvieron, en la elaboración de esta obra, djs y productores de la talla de Andrew Weatherall, también conocido por ser el alma mater de ese gran proyecto que es Sabres Of Paradise, o Terry Farley, sin cuyo merito, no hubiera sido posible la grandeza de esta obra.

Lo primero que hay que destacar es que nos encontramos ante trece tracks increíbles, que derrochan calidad por los cuatro costados y que tocan multitud de palos, es más, si hay algo que destaca en este disco es que ningún track se parece, ni por asomo, al anterior.

De esta forma, podemos encontrar temas que siguen la onda mas puramente rock, muy influenciada por bandas como The Rolling Stones, como Movin’ On Up, con coros góspel incluidos, o en la balada Damaged, pero también tracks que se engloban en los terrenos más electrónicos, especialmente mirando hacia la escena rave y new beat, tan en boga en esos momentos, temas como Slip Inside This House, un track lleno de techno dub, con claras reminiscencias al sonido KLF o The Orb o en el house infeccioso, con toques acidos y acordes de piano rave, de Don’t Fight It, Feel It.

Hay que decir, antes de seguir con el comentario de este disco, que un factor importante en el éxito de este trabajo es la incorporación de las voces femeninas, a cargo de Denise Johnson.

La verdad es que las maravillas sónicas de este disco son constantes, así encontramos la preciosista Higher Than The Sun, balada synth pop, que nos recuerda a los mejores Depeche Mode, y que incluye, en este álbum, una particular versión cuasi instrumental de más de siete minutos de duración, en la que las psicodélicas melodías flotan sobre una impresionante base dub, acompañada de elementos étnicos.
También resalta esa larguísima pieza que es Come Together, una delicia techno pop, con toques reggae y funk, al más puro estilo Culture Club, y en el que la voz de la Johnson toma un protagonismo especial. Otras joyas de esta obra las encontramos en Loaded, un precioso homenaje al sonido funk y soul de la Motown, o en la curiosa e inclasificable I’m Coming Down, un tema de pop electrónico, rozando el trip hop y con los toques jazzísticos que imprime un saxo a lo largo del tema.
Texto: Tetsuo (Mixside)